El deterioro laboral se combina con una caída en la imagen del Gobierno y empieza a marcar un cambio de clima social.
El sindicato que durante años marcó el ritmo de los aumentos salariales firmó ahora un acuerdo alineado con la pauta que impulsa la Casa Rosada.
La Justicia laboral cuestionó un punto clave de la reforma y advirtió que la fórmula prevista por el Gobierno podía licuar los créditos de los trabajadores.